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Sabemos que
cada uno de los vecinos de esta aldea son especiales de por si, e aunque todos
se merecerían aparecer en esta página, queremos hacer de este rincón de la
web, una pequeña homenaje de la gente que ya no está con nosotros y que por
esto y por lo otro destacaron un poquito por su carácter, su labor o
aportación a la sociedad rinlega.
Por eso, y
sin ánimo de no molestar a nadie y a falta de que en el futuro podamos añadir
algún nombre más que también merezca estar, ahí va nuestro cariñoso recuerdo:
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D. Pedro Murias y
Rodríguez
(Santa
Eulalia de Debesa o de la
Devesa 1840 ~ La Habana, Cuba1906).
Siendo
mozo campesino de corta edad, salió de la aldea un día lejano, para
"hacer las Américas", sin saber leer ni escribir, aunque era ya
un hombre enriquecido por el trabajo y los sacrificios. Empezó al igual que
tantos otros, en tareas de aprendizaje que le llevaron a tomar contacto con
el sector del tabaco para, en pequeños talleres artesanos aprender el
oficio de "torcedor". Su ascensión en el mundo tabaquero fue muy
meritoria ya que su responsabilidad en su primera empresa era cada vez más
importante debido, sobre todo, a su capacidad de trabajo y superación
personal.
A
principios de la década de los 70 adquiría una primera fábrica y antiguas
marcas de la
Compañía Tajo y Quevedo.
"La Meridiana",
fundada por J.M. Querediaga, la compró en 1875 y de ella procedía su sello
más estimado.
Dejaría
finalmente "La
Meridiana" para independizarse integrando con otros
socios la empresa "Antonio Fernández, S. en C.".
Pedro
Murias crea después otras marcas, empresas y fábricas. "La Devesa", como
homenaje a su pueblo natal, es la más emblemática, junto con "Flor de
Pedro Murias", origen de pleitos y disputas por similitud del nombre
comercial (especialmente "La
Flor de J.S. Murias") con productos elaborados por
otros Murias, asturianos, que hubo no pocos de igual apellido entre la
pléyade de tabaqueros españoles en Cuba.
Su muerte
le sorprendió joven, con tan solo 66 años, y sin mujer ni hijos, fueron copartícipes
de su herencia, sus dos sobrinos (hijos de sus difuntas hermanas) a quienes
asigna sus negocios principales en el sector tabaquero, diversas
"vegas", un vapor costero llamado "Pedro Murias" así
como, las acciones del "Diario de la Marina". A las niñas, Adelaida y Petrona
Valdés, "hijas de la
Real Casa de Beneficencia de esta ciudad, y actualmente
al cuidado de Doña Adelaida Pérez Amoret", encomienda las atenciones y
desvelos de su íntimo amigo Don Peregrino García, al que designa tutor de
las citadas menores.
Una
notable partida de pesos/oro, fue destinado a veinte jóvenes de la
parroquia, dando preferencia a las naturales del pueblo de San Julián de
los Carballos y además, otro legado de dinero para repartir entre las
familias más pobres que existían en dicha parroquia.
Una de
sus más grandes inquietudes siempre fue la educación de los jóvenes, para
ello dejó también su testamento la cantidad de 3.000.000 de pesetas para la
construcción de la Granja Escuela que lleva su nombre en Villaframil y para
su sustento, dona las rentas que produzcan sus dos casas de A Devesa y los
réditos que den por su venta o negociación, las acciones de las nuevas
fábricas de cerveza de Puentes Grandes y La Habana.
Al pueblo
de Rinlo, donó la escuela infantil (escuela vieja), un lavadero y dos
fuentes que aún se pueden visitar en la actualidad. Además de un depósito
de 50.000 pesetas para que todos los años, a los niños de la escuela se les
hiciera un traje de pana para ir al colegio.
Otra de
sus últimas voluntades era que su cuerpo fuera embalsamado y depositado en
un pequeño mausoleo en el cementerio del pueblo que lo vio nacer y que aún
le custodia a día de hoy.
Rinlo
está y estará siempre en deuda con este hombre que tanto hizo por nosotros.
(por Manuel Fernández Fra)
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D. Inocencio
Aguiar López (el Indiano)
En el
1857 venía al mundo este hombre en el seno de una de tantas familias
humildes del pueblo.
Tuvo que
sufrir ya de muy joven la emigración como muchos de los vecinos en aquellos
tiempos. Parece ser que este señor consiguió hacerse una persona importante
en el sector de la tabaqueras en la
Cuba de entonces, incluso dicen que tenía una fábrica de
tabaco allí. Lo que si es cierto es que llegó a Rinlo con bastante dinero,
tantos como para levantar una edificación indiana de 640 metros de planta
(incluyendo el patio frontal).
Murió
también en Rinlo a la edad de 68 años, era el 30 de marzo de 1925.
Cuentas
que también había una casa enfrente de su propiedad que quedó para el
párroco de entonces y al cual le dejó un encargo, dar una misa diario por
su alma, de ahí que, a duro diario, vienen saliendo más o menos los gastos
religiosos para mucho tiempo. Eso rápidamente dejó de suceder pues el
dinero, con el tiempo, fueron perdiendo valor.
Cuando
llegó de Cuba también vivía con él una hermana pero falleció antes que él,
también me dicen que por Villaframil, tenía terrenos donde cobraba
"fanegas" de trigo.
Una
distinción otorgada en vida a D. Inocencio fue la Medalla al Mérito
Naval por la construcción en el mirador de su propiedad, del primer faro y
guía privado del Cantábrico. Título que fue debidamente insertado en su
lápida de su lugar de descanso en el cementerio.
Algún
vecino de Rinlo, nos comenta que D. Inocencio ayudaba a la gente del pueblo
y que además donaba dinero para que diesen clases a los niños del lugar.
También nos cuentan que el solar dónde se hizo la Iglesia de San Pedro
era propiedad de él y que fue donado al pueblo para la construcción del
nuevo seo.
(por Mariloli González Del Río)
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D. Leonardo Posada
Lavandeira
El 16 de febrero 1876
nació en Rinlo este vecino del que seguidamente, hablaremos un poco.
Queríamos
reservar este apartado para este hombre ya que, a él le debemos
una de las obras más importantes en el suceder de la actividad marítima,
y por lo tanto, socio-económica de Rinlo, la fundación de la Cofradía
de Pescadores en 1905 (ver página de la Cofradía).
Buzo de
profesión, podemos asegurar que, colaboró en los trabajos de construcción
del primer muro de atraque en la orilla este de la Ribeira, del que aun
se ven restos muy bien conservados. Afirmamos esto porque dejó sus
iniciales grabadas en el cemento con alguna herramienta punzante. También
es casi seguro que siendo submarinista, ayudó activamente en la
construcción del muro rompeolas y de la explanada del nuevo puerto (el
actual).
También
aportó su experiencia para la construcción del puerto de Mirasol de Ribadeo
Su
actividad profesional también la desenvolvió en Porcía (Asturias) y en el
antiguo cargadero de Ribadeo. La propia familia nos cuenta que
desestimó buenas ofertas de trabajo como una en la Coruña dónde
además, le pagaban la casa.
Murió
también en el pueblo el 14 de octubre de 1961.
Por la
importancia que luego supuso para Rinlo su labor, nuestra pequeño recordatorio
también para él.
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D. José Oliveros
Bermúdez (el rulero)
Nacido en
el pueblo en 1904 tuvo que emigrar a Cuba bien joven (con 19 años). Allí
trabajó de camarero. Después de 30 años fuera de Galicia, volvió de nuevo
en busca de una nueva vida. Finalmente casó en el pueblo y se quedó aquí
definitivamente.
Decir
José el Rulero es decir Cofradía de Pescadores de
Rinlo, ya que, a esta entidad dedicó más de treinta años de su vida.
Otra
faceta de éste hombre era la de trabajar para que la tradición de
las fiestas patronales del pueblo no se perdiesen. Encabezar la Comisión de fiestas a
lo largo de muchos años fue otro de sus cometidos.
Nos dejó
en 1988. Su nombre figura también en un sitio destacado de la historia de
Rinlo.
(por Cristina Del Río Gutiérrez)
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D. Alfonso Pampín
Cordido (D. Alfonso)
Nacido en
Mellid en 1928, llegó a Rinlo con solo 26 años, casi recién salido del
Seminario. Hablando con "Antoño de Maripiepa" (que por aquel
entonces andaba por los catorce años) y que fue la primera persona de
Rinlo que habló con él, nos decía: -"Recuerdo que era un día de
invierno con un frío que no se aguantaba, llegó en taxi delante de la casa
de Amparo. Nada más bajarse se dirigió a mi y me dijo: -"¡¡Al mal
tiempo...!!" al que le respondí con urgencia "¡¡... buena
cara!!".
Galleguista
como el que más y gran amante de la cultura, música y teatro supo
ganarse a la gente por su sencillez, su carácter confraternizador y por
su compromiso con los problemas del pueblo y de la
gente. También, por su participación y colaboración
desinteresada en cualquier proyecto cultural o social para el que se
le reclamase.
Llegó a
un pueblo con ciertas raíces artísticas que ayudó a mantener y si cabe,
mejorar creando el coro parroquial. Coro que fue transmitido entre
generaciones y mejorando con los años en número y según dicen, en calidad.
También
ejerció de profesor de religión en el Instituto de Formación
Profesional "Porta da Auga" de Ribadeo en los años 1989
y 1990.
Falleció
por enfermedad en el 1993. Desde su muerte nada volvió a ser lo mismo entre
sus feligreses. Alguien importante se fue y como personaje muy querido
en Rinlo, le recordamos leyendo la placa que el pueblo le
hizo en su memoria. Fue puesta, como no, en la iglesia de San Pedro.
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D. Jesús Álvarez
Martínez (el “manteigueiro”)
Nació en
Rinlo el 28 de febrero del 1898. Carpintero de profesión su vida
laboral la desenvolvió prácticamente en Casa Maseda de Ribadeo a lo
largo de 20 años; por cierto que dicho recorrido lo hacía en bicicleta. En
su propio domicilio tenía también un pequeño taller dónde atendía a
encargos de vecinos y amigos; encargos que sin duda le aportaban unos
dineros extra que mal no le venían para criar a sus cinco
hijos. Era también muy aficionado al cine y fue encargado de proyección
en el cine Colón de Ribadeo.
Durante
la guerra civil estuvo de ayudante de enfermería en la granja-escuela
"Pedro Murias" dónde aprendió, entre otras cosas, a poner
inyecciones para las que tenía muy buena mano (afirman los vecinos).
Fue
también el cargado de mantenimiento de la maquinaria del reloj de la
escuela vieja desde que fue instalado en ésta. Labor a la que dedicaba casi
una hora todos los días como si de un hijo más se tratase.
Al mismo
tiempo que atendía a sus numerosas ocupaciones, le sobraba tiempo para
dedicar cerca de cuarenta años a ejercer la alcaldía del pueblo.
El
Domingo 29 de
mayo de 1994 y ya con 96 años, se levantó de cama, se aseó,
perfumó, se vistió su mejor traje y se fue hacia la iglesia a escuchar la misa
de la mañana como cada Domingo. En medio de la liturgia, que escuchaba con
gran devoción, su corazón se paró sin más. Sin duda una muerte sencilla
para un hombre sencillo, trabajador incansable y vecino distinguido que
quedará para siempre en el corazón de los rinlegos y de todos aquellos que
lo conocieron.
(por Cristina Del Río Gutiérrez)
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D. José Vázquez
Oroza (Vázquez)
Rinlo,
1910~1999.
Como
tantos niños del pueblo, también se instruyó en la escuela vieja del
pueblo. Luego complementó su educación en Tapia (Asturias) interno en un
colegio de frailes. Para tal "lujo" en aquella época, contó con
el apadrinamiento de su tío, Don José Vázquez Aguiar al que llamaban
"Don Dinero" y descendiente éste del "indiano".
Siempre
emprendedor, terminada la guerra transportó y repartió patatas por toda la
zona hasta la llegada al pueblo por negocios de la familia Pose con origen
en Malpica (A Coruña). Sin duda esto marcó la vida de Vázquez ya que, en
sociedad con ellos, compró la primera de las cetáreas de Rinlo.
Desde esa
fecha, Vázquez dedicó el resto de su vida al marisco. Negocio en el que
llegó a ser un referente en toda la comarca e incluso en el Occidente
asturiano con viveros también en Puerto de Vega y Llanes (Asturias).
Sin duda
uno de los más grandes empresarios de Rinlo, por tanto merecedor como el
que más, de un sitio entre los personajes destacados y queridos.
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Dña. Mª Carmen
Postigo (Maricarmen)
Ahora que
Rinlo está en su apogeo turístico, que por su geografía, por sus
costumbres, su gente comienza a ser conocido en el resto de la península,
hay una faceta que ya va con un poco de ventaja sobre el resto de las
características del pueblo, su gastronomía. Sin duda alguna el arroz
caldoso del restaurante de la Cofradía de Pescadores, consigue atraer aquí
a un gran número de amantes de la gastronomía gallega que ya en los últimos
años se pueden contar por miles.
De todos
los puntos del país y de fuera de nuestras fronteras, se acercan a
este pequeño rincón del cantábrico a degustar el arroz; un empuje que el
pueblo aprovecha bien para enseñar su particular belleza.
La
responsable de esta auténtica peregrinación es el personaje que nos
compete. Maricarmen, después de unas vacaciones por el sur de
Portugal, importó a Galicia una receta lugareña y logró hacerla suya añadiendo
algo que en casi ningún sitio se puede conseguir como en Rinlo, el marisco.
Las
desgastadas manos de esta trabajadora infatigable, le dieron al arroz y a
su caldo, esas gotas mágicas para convertirlo en el "Arroz de Rinlo". Sin duda
alguna, uno de nuestros mejores embajadores para el mundo.
El
desgraciado día 17 de mayo del 2000 y con solo 44 años, nos dejó
después de un trágico accidente de coche.
Hasta
nuestros días la gente sigue acercándose al pueblo a comer el arroz. Su
hijo Gerardo, está ahora al frente del negocio y la receta sigue
conquistando a propios y extraños.
Para ella
también nuestro agradecimiento y nuestro cariño.
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D. Agustín
Gutiérrez Rodríguez
Nació el
día 16 de mayo
de 1916, en A Devesa y falleció el día 12 de junio del año 2006
en Ribadeo.
En
Mondoñedo, lugar donde vivió un tiempo, estudió parte del Bachillerato. Más
tarde, y por libre, empezó Magisterio. Cuando tenía 18 años ya practicaba
la enseñanza en la Granja Agrícola "Pedro Murias" de Villaframil
(Ribadeo), al mismo tiempo que continuaba estudiando. Su carrera de
Magisterio la terminó en la Escuela Normal del Magisterio en Santiago de
Compostela, por el año 1939. Continuó dando clases en la Granja Agrícola
"Pedro Murias".
Se
incorpora a la Escuela del Estado en el año 1944 como maestro interino.
Su
primera escuela, Santa Cecilia (Foz). La segunda, Oirán (Mondoñedo) y la
tercera, Anexa a la Normal (Lugo).
En lo
referente al pueblo de Rinlo:
Funda en
1957 la Escuela de Orientación Marítima de Rinlo, la cual solicitó su
creación y se la concedieron.
Fue
también Secretario de la Cofradía de Pescadores y creó la "Pequeña
Universidad", para impartir clases a adultos en horario extraescolar.
Permanece
en Rinlo hasta que se concentran las escuelas en Ribadeo, en el colegio
"Gregorio Sanz", en donde está como maestro hasta su jubilación
en el año 1982.
Le fue concedida,
a propuesta del Inspector de la zona un voto de gracias y mención
honorífica, con motivo de su jubilación.
El
ayuntamiento de Ribadeo le concede la "Medalla de Oro", por
ejercer la docencia durante muchos años en el municipio y ser natural de la
misma zona.
En la
hoja de servicios con su certificado figura un curso de capacitación
Agro-Pecuaria, por lo que se le reconoce la validez de tal capacitación en
iguales términos que se otorgue otro cursillo de orientación análoga.
A Don
Agustín, y en este apartado dedicado a su persona, el homenaje también del
pueblo de Rinlo
(por Mª Raquel Gutiérrez Sampedro)
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