Iglesia de San Pedro

 

 

 

Las primeras misas celebradas en el pueblo datan del 1790 tras un tira y afloja con el Obispado de Mondoñedo (página de Historia) y mucho antes de que Rinlo lograra la parroquialidad en el 1896. Se oficiaban en una pequeña capilla que fue construida en lo que ahora es la Plaza Santa Catalina. Ésta con el paso de los años y debido a que cada vez era más la gente que acudía a los actos religiosos y, que el aforo de la iglesia era muy limitado, surgió la necesidad de un nuevo seo más grande y sobre todo, de más capacidad.

Y así fue, en unos terrenos donados por los hijos de José de Valería, que á su vez fue heredero de D. Inocencio Aguiar López (página de personajes), se inició la construcción de la nueva iglesia de San Pedro. Eran los últimos meses del año 1931.

La obra fue contratada con un constructor y promotor de Villaframil, en aquellos años conocido por Campante, el dinero en su mayor parte, de aportaciones particulares de los vecinos. El Arzobispado de Mondoñedo, contribuyó con el resto.

La obra fue inaugurada coincidiendo con las fiestas del San Pedro y San Pablo del año 1933.

Para su estructura el constructor se decidió por líneas sencillas con dos naves de gran altura, una principal e otra trasversal, ambas unidas, en su parte superior, por medio de arcos de

media punta. En su cabecera, se aprovechó la intersección de las naves para situar dos sacristías. Sobre la entrada principal, un coro y desde él, un acceso al campanario por medio de una escalera de caracol en madera.

El altar mayor y el púlpito, fue diseñado y elaborado en madera de castaño en una carpintería de Guillade de Vilamor (Mondoñedo); el maestro carpintero, Joaquín Ares. Su inauguración se produjo años más tarde, en el 1952. Para esta ocasión también se precisó de la colaboración ciudadana, incluso la comisión encargada de la recaudación, redactó en 1935 un díptico para solicitar la ayuda de gente de fuera del lugar.

Desde hace varios años, un pequeño grupo de vecinos se encarga de su cuidado y adecentamiento, auto-subvencionándose los gastos, con donativos aportados por la propia gente del pueblo.

(por Jesús Martínez Díaz)


 

 

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