Historia

 

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Introducción

Topónimo

Notas históricas

Antigua división Municipal

Retrocediendo al siglo XVI

Población

Recursos del mar y de la tierra

Un sonado pleito

La emigración

Anexo

 

Introducción

Existen leyendas, cuentos e historias de unos orígenes tan antiguos que se remontan a la época de los Vikingos. Este dato puede ser válido o no, pero como resulta casi imposible confirmarlo con hechos por más que lo intentamos, repararemos entonces en lo que si se puede contrastar con documentación, como se deben hacer las cosas. Por eso comenzaremos por el origen del nombre y las primeras referencias históricas escritas en la que aparece el pueblo.

 

Topónimo de Rinlo

El nombre de esta villa, Rinlo, no es más que un diminutivo de río, del que se deriva. Y no debería merecer su estudio especial consideración si no fuera porque su evidente relación etimológica con la palabra latina "rivus" (río) se ha obscurecido bastante debido a las diversas alteraciones fonéticas que a lo largo del tiempo ha sufrido.

A la palabra latina "rivus" le corresponden sus preposiciones "ellus", "illus", para formar con ellas sus diminutivos "rivullus" o "rivillus" y referirnos así a la pequeñez de un río, como hacemos con su equivalente castellano "río" y "riachuelo".

Perdida más tarde la "v" de "rivillus" ante la "e" o la "i", fenómeno muy frecuente en la formación de las lenguas romances, nos quedaría la palabra "Riillus", que así es como nos aparece atestiguada en las cartas de poblamiento realizadas por los monjes benedictinos de Lourenzá del año 1270. El hiato formado por las dos íes de la palabra "Riillus" ha de desaparecer muy pronto por la supresión de una de ellas y nos quedará, por su reducción fonética la palabra "Rilo", denominación, por otra parte, de muchos topónimos a la largo de Galicia como son entre otros "Rilo" (playa de Rilo, Rianxo), "Rielo (en la Ría de Abres(, etc…, y el que ahora nos ocupa "Rinlo" que encontramos ya así atestiguado en el año 1258 como "… puerto de Riilo…" y "… porto de Rielo de Meirengos …".

Pudiera extrañarnosla presencia ya muy tardía de la "n" de nuestro "Rinlo". Ello no debe representar ningún problema, ya que no es más que una simple nasalización secundaria, muy frecuente, por otra parte, comparable, por ejemplo con la "esquecer/esquencer". Carece, pues, de trascendencia etimológica.

En el año 1784 aparece aún la palabra como "Rilo" con los mapas de Ojea y Tomás López, según nos manifiesta E. Bascuas en sus estudios de hidronímia. Y no es de extrañar oír aún en nuestros días a alguna persona mayor de esta bonita marinera referirse a ella con el nombre de "Rilo", tal como hacía su antiguo cura párroco, D. Pedro Cedrón.

La secuencia, pues, en la formación de esta palabra quedaría establecida de la siguiente forma: Rivus/Rivulus/Rivillus/Rilo y Rinlo.

En cualquier caso queda claro su derivación del diminutivo "Rivillus", en referencia a la pequeñez del río a cuya orilla se asienta la villa, y que, procedente de San Xulián de Vilaframil, desemboca en su pequeño puerto.

Se observa, a veces, una anomalía fonética en el hablar popular al referirse a este nombre, pues se utiliza muchas veces "Rinle" en vez de "Rinlo" . No negamos que esta relajación fonética pudiera deberse a la influencia ejercida por su sufijo gentilicio "Rinlego". Pero nos parece de más entidad la explicación de que este cambio se debe a una alteración fonética de uso muy generalizado por la que las palabras terminadas en "a" u "o" cambian esta vocal en "e", como "laxa / laxe" o "Rosendo / Rosende".

Y así, pues, mientras este nombre siga vivo continuará proclamando en silencio que por allí iba al mar un riachuelo, aún cuando hoy no lleve agua. Una vez más, como muy bien dice nuestro E. Bascuas, las cosas pasan y los nombres quedan.

(por José Mª Rodríguez Díaz -La Comarca del Eo do 26.04.2003-)

 

Notas históricas sobre Rinlo

Por lo general, hablar propiamente de historia significa referirse a una amplia perspectiva, tanto de los períodos como de los espacios. Ahora bien, cabe abordar, dentro del tal disciplina, estudios locales centrados en algún aspecto mereciente de investigación. Las líneas presentes no son sino una muy breve paseata por los acontecimientos históricos de este hermoso recodo costero que se llama Rinlo y constituyen, apenas, un fajo de notas más o menos aisladas de minudeces a veces, aunque, desde luego, tienen el mérito de formar parte de la historia, incluso de la escrita con mayúscula, ya que, en último término, ésta no es más que la suma de todos los pequeños aconteceres, vivencias y luchas de nuestros antepasados. Para nosotros tienen además, el valor añadido de asomarnos a la manera de trabajar, de soñar y, frecuentemente, de padecer de los que ocuparon antes estos mismos lugares, este singular caserío recostado sobre el mar.

 

La antigua división Municipal y Parroquial

Tanto el actual término municipal de Ribadeo como su organización son relativamente recientes: del siglo XIX. Conviene saber que hasta la supresión de los señoríos, a comienzos del indicado siglo, Cedofeita, Remourelle, Couxela y Villaosende no formaban parte de nuestro Ayuntamiento. La primera era coto jurisdicional, la segunda dependía de Lourenzá y las dos restantes, de la jurisdición de Sante.

En el antiguo Régimen, tanto para las funciones fiscales como electorales, el Ayuntamiento ribadense se componía de tres grupos: Ribadeo, que comprendía la villa y Rinlo (que aportaba tributariamente las dos quintas partes), la Rilleira de Arriba, formada por Arante, Cubelas, Villaselán y Obe, la Rilleira de Abajo compuesta por Piñeira y La Devesa. Las dos Rilleiras pagaban las restantes tres quintas partes. No vamos a entrar en pormenores por lo que se refiere a las maneras de gobierno municipal, únicamente indicar que desde mediado del siglo XVIII se elegía un síndico y dos diputados del común por sufragio entre los vecinos y contribuyentes.

La división parroquial tradicional también era diferente. Desde tiempo inmemorial las parroquias eran: Santa María (la de la villa), San Xoan de Obe, Santa María de Vilaselán, San Xoan de Piñeria, San Vicente de Cubelas, San Pedro de Arante y Santalla de A Devesa. Rinlo fue erigida como parroquia el 1896, como luego veremos.

 

Retrocediendo hasta el siglo XVI

Sin duda que un estudio sistemático del archivo municipal nos aportaría bastantes más datos de los que disponemos y por supuesto, de los que manejó en el pasado la historiografía local, por decirlo un poco presuntuosamente. Más la tarea es lenta y costosa. Aunque no teniéndola más que iniciada, podemos afirmar que, con toda probabilidad, la primera referencia a Rinlo de las actas consistoriales es de 1547, fecha muy temprana si tenemos en cuenta que el más antiguo que se conserva del citado archivo es de 1536. El caso es que un par de años antes de la fecha límite apuntada, y siguiendo el usual procedimiento de derramas propio de la época, una Real Provisión ordenaba que la villa y condado repartiesen seis mil "maravedís" para la construcción del puente de Salime. De esa cantidad le correspondieron a Rinlo ochocientos "maravedís"

Mas, por lo que se ve, los rinlegos de entonces no debían estar muy convencidos de la importancia de dicha construcción, porque el lo referido al año 1547 el Alcalde, a vista de que tal cantidad no había sido satisfecha, ordenaba apresar a dos de entre los más ricos de este puerto y encerrarlos en la "Fortaleza" hasta que pagaran. Pero ni el más pequeño entusiasmo tributario era patrimonio rinlego ni había discriminación en cuento a tan "persuasivos" métodos entre las parroquias y la villa: un año después de los acontecimientos que venimos de contar, el Ayuntamiento dicta una orden para apresar y meter en la cárcel a los pescadores de Cabanela hasta que abonasen la mitad del coste del "caí" y del camino construido cerca de aquel barrio.

Población

No resulta fácil esclarecer cifras relativas a la población de Rinlo a través de la historia, puesto que en los padrones procedentes del archivo municipal figura englobado en la parroquia a la que pertenecía, o sea a La Devesa. Sabemos, eso si, que los vecinos eran pocos, porque ya no eran muchos los del Condado en su conjunto.

1589, el Ayuntamiento de Ribadeo protestaba contra el requerimiento de una cuadrilla de veintidós hombre de mar, argumentando que, casi no había en Rinlo tantos hombre útiles, afirmación posiblemente exagerada por la causa que la provocaba, pero que conviene tener en cuenta y que, por supuesto, no es la única que nos permite afirmar la minúscula de la población.

A mediados del siglo XVIII se hace un padrón con motivo de la "única contribución" y, a través del, sabemos que Rinlo tenía sesenta y ocho vecinos no habitantes que, naturalmente, serían más.

El Archivo parroquial de A Devesa (y aprovechamos para agradecer las facilidades dadas por el actual párroco D. Jesús Monterroso) nos ofrece también algún dato, como luego se verá al hablar de un pleito sostenido entre los rinlegos y la parroquia. Adelantemos, por eso, que aun cuando el lío comienza en 1775, los representantes de Rinlo aseguran ser seiscientos habitantes, con noventa o cien hogares. Al suscribir un convenio, veinticinco años después, lo firman sesenta y seis vecinos, que "confiesan ser la mayor parte de los que se compone tanto terrestres como matriculados", según reza el acta notarial correspondiente.

A mediados del pasado siglo componía la población ciento doce vecinos y cuatrocientas noventa almas.

Recursos del mar y de la tierra

El siglo XVIII y los primeros años del XIX es el período de máximo esplendor del puerto Ribadense, sobretodo no aspecto comercial. A lo largo de muchos años del siglo indicado en primer lugar, la villa de Ribadeo fue capitalidad de provincia marítima, en la que se integraban los fielatos de O Barqueiro, Bares, Viveiro, Celeiro, Portocelo, San Ciprián, Burela, Foz y Rinlo, según nos informa Meijide Pardo. Mas, aparte de Ribadeo, el término jurisdiccional contaba con otro porto, si bien de muy pequeña entidad y de carácter pesquero: Rinlo. Siguiendo al autor antes citado, el mayor nivel de prosperidad, en cuanto al aprovechamiento de los recursos del mar, corresponde con el reinado de Felipe II y va decayendo en los años y siglos a lo largo del XVIII; en 1738 había siete barcos de pesca y cuarenta años después, o sea en 1776, solamente dos. Para el mismo período el número de marineros pasa de sesenta y cuatro en 1739 a diecinueve en 1776

En cuanto a las especies, la más capturada por ese tiempo era la sardina, seguida del congrio, pescadilla, raya, etc.. En 1773, por ejemplo, se pescaron quinientos millones de sardinas, que se reducirían casi la mitad siete años después.

No es este el lugar adecuado para extenderse en consideraciones sobre las causas de éste continua disminución, mas se tiene indicado que se debió, fundamentalmente, al reclutamiento de marineros para la Armada Real y, sobre todo, a las cargas señoriales de carácter feudal, esto es, la "alcabala" que pesaba sobre el pescado.

En cuanto a la primera conviene anotar que según las actas del Archivo de Simancas, manejadas por el ya citado Meijide, en 1776 había veintinueve mareantes en activo en el puerto de Rinlo y nada menos que cuarenta al servicio de la Marina Real. Sobre la "alcabala" tan solo indicar que era un impuesto que gravaba la venta del pescado en una cantidad que se puede cifrar en un 10% y que se trataba de un impuesto señorial. No olvidemos que hasta que a comienzos del siglo XIX se decretase la disolución del régimen señorial, Ribadeo estuvo sometido como Condado a los Duques de Hijal, herederos del título de Condeses de Ribadeo, después de ser la nuestra, en su origen, una villa libre.

Ambos problemas, servicio del Rey y la "alcabala", suscitaron frecuentes protestas del Ayuntamiento ribadense: sabemos, por las actas municipales, que fueron varios los pleitos planteados por los mareantes de Rinlo y, concretamente, tenemos fechado uno de 1746 resuelto en su contra.

A mediados del siglo pasado la actividad pesquera se reducía notablemente, si debemos de creer a Pascual Madoz que dice: "la gente del mar se ocupa con tres lanchas en la pesca de la sardina, pescadilla y otros peces que levan en fresco a los mercados de Ribadeo y Mondoñedo".

La urgencia en la elaboración de este trabajo no permite entrar en muchas precisiones en lo relativo a los recursos de la tierra, aunque si se puede asegurar que, contra una imagen tópica, quizás únicamente propia de los no rinlegos, la agricultura fue, desde siempre, una actividad que ocupó a una muy elevada porcentaje de la población. Así lo asegura un informe al que luego nos referiremos con más detalle, el Párroco de "A Devesa" en 1776: son labriegos "los más vecinos del puerto", dice.

Por la mitad del XIX los productos más corrientes eran trigo, maíz, patatas, legrumbres y nabos.

 

Un sonado pleito parroquial

La parroquia de San Pedro de Rinlo fue fundada en 1896. Hasta esa fecha perteneció a la de Santalla de A Devesa que comprendía asimismo, Villaframil.

Seguidamente vamos a dar cuenta de un sonado pleito entre los vecinos de Rinlo y el Párroco, o mejor dicho, los párrocos de A Devesa, puesto que duró medio siglo, y que, sin duda podemos considerar un tira y afloja entre los antepasados rinlegos para disponer de parroquia propia (que al final conseguirían mucho tiempo después), y la porfía en defender sus derechos jurisdicionales.

Se inicia en 1775 cuando los vecinos, en escrito razonado, solicitan que se les permita tener un cura que les celebre misa todos los Domingos y festivos en la capilla de San Pedro, dónde también se asentaba la Cofradía del mismo nombre. En el memorial presentado al obispo de Mondoñedo y como argumentos a favor de lo que se pretende, se dice que el lugar se compone de noventa a cien hogares y de cerca de seiscientas personas mayores y menores; asimismo que distan de la iglesia parroquial unos tres cuarto de legua, "en cuyo tránsito a ella hay tres ríos que en tiempo de abenidas o lluvias impiden el uso del camino"; seguramente creían que Su Ilustrísima no conocía el lugar. También alegaban que "hallándose el puerto en mar brava se ven precisados por la custodia de las embarcaciones y de los aparejos a estar a la vista de uno y otro, sin poder concurrir la mayor parte de los vecinos en todos los días de fiesta a oyr misa a la Parroquia", y que si algún lo hacía eran, en todo caso, muy pocos. Añadían que, unos por la larga distancia, otros por guardar las casas o cuidar de los aparejos y algunos "advirtiendo los golpes de la mar para sobstener, amarrar y cuidar las embarcaciones", jamás pasaban de cincuenta los que concurrían a la misa parroquial.

Así pues, ofrecían la capilla de San Pedro, sita en el mismo puerto, "con los ornamentos y decencias correspondientes", para que allí tuviese lugar la misa los domingos y festivos a cargo de un sacerdote pagado por ellos y -diplomática y muy importante consideración- sin perjuicio de acudir al párroco "con las oblatas y más derechuras que estaban en costumbre satisfacerle". Pero de poco les servirían "oblatas", "decencias" y "derechuras", como vamos a ver.

Recibido el memorial, el obispo decreta que el cura de A Devesa, en aquel tiempo D. Juan Antonio Moreyna, informe sobre el particular, cosa que hace, y muy cumplidamente por cierto, el día 8 de enero de 1776. Comienza afirmando que la pretensión de sus feligreses de Rinlo era "la más rara y extraña que había visto", para seguir diciendo que no llegaban a seis los que tenían parte en ella y, en un ataque de sinceridad que "nada importava que fueran todos". Para él, tanto el autor del Memorial D. Javier Blanco, como el cura de Piñeira, que era natural de Rinlo, querían "hacerse visibles por la Azaña emprendida por el Memorial asegurando antes al cura de Rivadeo y otros para sus informes". Rebate igualmente los evidentes excesos en la contabilidad del padrón rinlego y asegura que en la parroquia entera hay trescientos, incluso aquellas situadas al doble de distancia del puerto de Rinlo.

En este punto dejamos al lector que formule su propio juicio y nos limitamos, simplemente, a informarlo de que una legua equivale más o menos, a cinco kilómetros y medio.

Sobre los caminos, el párroco asegura que, particularmente el que lleva a Rinlo, es de los mejores de la feligresía y que existen "tres riachuelos": dos de ellos secan en verano y otro no lleva agua suficiente ni para un "ligero molino" en él situado, además de que todos disponen de los correspondientes puentes. Finalmente niega que sean tan solo cincuenta lo que acuden a la misa dominical y cree que con dos celebraciones en A Devesa, una a las ocho de la mañana y otra a las dos, bien puede gobernarse como hacen los labriegos de la zona, "de cuya clase son los más vecinos del puerto", afirmación que posiblemente fuese acertada, además de apuntar muy finalmente en otra dirección; del gremio de mareantes, los matriculados eran probablemente la vanguardia del movimiento; no en vano contaban con una larga tradición de luchas reivindicativas como deja dicho.

El día 9 de octubre de 1776, Su Ilustrísima el Obispo de Mondoñedo dictaba un Auto en el que tenía a bien "exortar a los expresados del citado puerto o lugar de Rinlo concurran a oyr Misa Popular en su parrochia en todas las dominicas y días festibos de precepto". Los rinlegos perdían, pero se trataba solamente de la primera batalla, ya que no conformes con tal dictamen recurren al Juez Metropolitano de Santiago, quien, el 9 de febrero de 1778 confirma el actuado por Mondoñedo, a la vista del cual llevan el pleito a la Rota. Este alto Tribunal falla el 19 de julio de 1779 confirmando en parte las anteriores sentencias, pero, de manera de alcance solución, manda que el Ordinario escuche ambas partes a fin de llegar a un acuerdo.

Y así, el 30 de junio de 1790, después de innumerables vueltas y vueltas entre las partes, con montones de papeles y gestiones, se firma un "combenio" frente al escribano de "Número y Marina", entre el nuevo cura, D. Tomás García Martínez, y sesenta y seis vecinos de Rinlo "que confiesan ser la mayor parte de los que se compone, tanto terrestres como matriculados". Las capitulaciones son largas: el párroco, "amante de la paz y del vien espiritual de sus feligreses", permite que se celebre la misa Domingos y festivos, excepto en tiempo de pascual y en aquellos días en los que hubiese sermón y ofrendas, e impone unas muy peculiares condiciones. Así, en cuanto al horario, en los seis meses de invierno la misa sería a las 9 de la mañana y en los restantes a las 7, permitiendo una variación de un cuarto de hora; además, se tocaría la campana una sola vez, punto sobre el que es sumamente preciso: "a tiempo que este se practique (el toque) ha de principiar a prepararse el sacerdote", y una vez esté en el altar se "picará" dicha campana para que entren los que están fuera, se dice que no se podrá recibir la Eucaristía en la capilla, ni rezar responsos, ni salve, ni ningún otro uso propio de la "parroquialidad".

El documento es firmado por "los que saben y quisieron hacerlo" que, de los sesenta y seis, son diecisiete, "y por los demás un testigo a su ruego", que lo fueron, el capitán del Regimiento Provincial con sede en Mondoñedo, el Subdelegado de Marina de Ribadeo y otro vecino más de este villa. El Obispado de su conformidad el 20 de noviembre de 1790.

El lío parecía terminado y, efectivamente, a lo largo de algunos años no hubo cuestión alguna de la que tengamos constancia documental, mas, sea porque los rinlegos les pareció aquella una victoria pírrica, sea porque se trataba de un paso táctico dentro de su estrategia parroquial, o por cualquier otra razón, ya que tampoco debe un pegarse estrictamente a las palabras de las que constan los documentos, el caso es que en 1824, se plantea de nuevo el conflicto.

El cura de A Devesa, que ya no es el firmante de treinta y cuatro años antes, se niega a confirmar el nombramiento de un Presbítero hecho por los vecinos, en base al convenio de 1790. Vuelven los escritos y se repiten las hipérboles: "es indispensable tenga atendido su número crecidísimo de vecinos y la extensión case inmensa de sus términos". El Obispo ordena que informe el párroco, pero este hace oídos sordos y ante el silencio, nueva comunicación del vecindario y nuevo Decreto, imperativo, de Su Ilustrísima firmado en su residencia de verano (el pazo del "Buen Aire" de Masma), mandando al cura que conteste "en término de tercero día". No es precisamente el tercero, pero lo hace por fin el día 22 de octubre de 1814, comenzando por afirmar que "los vecinos de Rinlo pasan en silencio lo decretado sobre derechos parroquiales" razón que, a nuestro juicio, es la llave de todo el asunto desde el punto de vista parroquial. Mas aquel santo varón no repara en barras a la hora de defender tales derechos y al escribir sobre el Presbítero Villamil, cuyo nombramiento no acepta, dice: "de cuia conducta política supongo a V.S.I. vien noticioso y me consta que lo está también el Sr. Governador Eclesiástico". Termina aludiendo de nuevo a las regalías y derechos de la parroquia, recomienda evitar "disturbios" y se reafirma en las necesidades de impedir que los de Rinlo sigan presentando "arbitrarias solicitudes" para el cual necesita tomar "las providencias que sean del agrado de V.S.I. capaces de contener el orgullo de los revolucionarios". Fuertes palabras para aquellos tiempos: conviene no olvidar, tanto por lo que respecta a la última como por lo que hace alusión política, que estamos en plena "década ominosa" y que es Rey Fernando VII.

Por fin, a finales del pasado siglo, Rinlo llegaría a ser parroquia. El "arreglo Parroquial" de la Diócesis de Mondoñedo aprobado por Real Decreto de 21 de enero de 1896, previo a la separación de A Devesa de Rinlo y Villaframil. La primera sería exigida como tal el 1 de abril del citado año y definitivamente confirmada y dotada el 7 de octubre de 1898.

 (por Eduardo Gutiérrez -ex-alcalde de Ribadeo- para o libro da Fiestas do San Pedro do  1985)

 

La Emigración

Sin duda el éxodo de rinlegos a otros países en busca de una vida mejor, es algo de lo que nunca debemos olvidar.

Tan importante fue que desde finales del siglo XVIII y mediados del XX, hasta el 20% de la población del pueblo se extendía por el mundo adelante, siendo América del sur el principal lugar de desembarco.

En "vapores" como el de la foto y desde A Coruña y Vigo, salían hacia América en un viaje incierta y en unas condiciones terribles.

En este apartado es imprescindible destacar que los emigrantes de Rinlo en Cuba lograron en 1909 fundar una sociedad: "Unión Rinlega". La Junta Directiva fundacional de la sociedad estuve presidida por José Antonio Posada, como presidente, y formada por José Vázquez Aguiar (página de personajes), José F. Fernández, Ramón Posada, Benito Fernández, Jesús Páez, Antonio Fernández, Manuel Posada, Francisco Posada, Jesús López y Cándido Gervaz.

En 1910, a directiva decidió incluir la sociedad en el Comité Federativa de las Sociedades Gallegas de Instrucción, creada para canalizar la construcción de las llamadas escuelas de emigrantes en Galicia. De este Comité fue su primer presidente el emigrante de San Miguel de Reinante, Narciso Rocha, y en sucesivas etapas también fue presidida por otros emigrantes de "A Mariña" de Lugo, como el devesano José Maseda Villamil (1919) y el rinlego Manuel Posada (1910). En las elecciones del centro gallego en la Habana, en 1912, fue proclamado presidente José Antonio Posada y José Fernández, secretario. Además de los miembros de la Directiva antes enunciados, la Unión Rinlega tuvo como socios fundacionales, sin cargo directivo a Antonio Díaz, José Vázquez, Facundo Bello, José R. Fernández, José López, Alberto Estivill, Cecilio García, Jesús Fernández, Pedro González, Jesús F. Fernández, Jesús Rey, Domingo Orosa, Jesús F. Pérez, Manuel Mántaras, José Mántaras, Bernardo Moreda (á sazón presidente de Hijos de Santa Eulalia de A Devesa), Inocencio Moreda, Andrés Domínguez, José García, Pascual Aenlle y Manuel Aenlle.

La actividad de la sociedad está recogida, sobre todo, en las publicaciones: La Alborada: órgano de la colonia gallega en Cubo, de 1912, en la revista Suecia del mismo año y en Para Gloria del Terruño de 1909.

La mayoría de los asociados de la Unión Rinlega tenía su origen en localidades próximas, como Ribadeo, Villaframil, La Devesa, San Miguel de Reinante o Benquerencia. Muy pocos eras naturales de Rinlo. Una característica común a todos ellos era su pertenencia a la rama del tabaco, la mayoría dependientes o relacionados entre si o entre las distintas empresas.

Esta entidad gestiono la construcción y puesta en funcionamiento

Esta entidad gestionó el funcionamiento de la "Escuela Vieja" (página de qué ver). Un colegio que, según dice, literalmente, una de las actas da actividad del centro, tenía el proyecto de "inaugurar un edificio propio regalado polo benefactor Jesús Murias, natural de Ribadeo (página de personajes)"

Queremos desde aquí, rendir la pertinente homenaje a todos los hombres y mujeres que dejando a las familias, los amigos y la tierra que los vio nacer, echaban la maleta al hombro y partían a hacer las américas y traer así, algún dinero para ofrecer a las familias una mejor vida de la que por desgracia, no había en aquellos años.

Anexo

El día 26 de Junio de 1986, los micrófonos de la emisora de radio COPE Ribadeo se acercaron a Rinlo para grabar un programa sobre la vida de esta pequeña parroquia del Ayuntamiento de Ribadeo. Para tal labor se hicieron cinco entrevistas con el fin de reflejar un poco el pasado, el presente y el futuro, así como, la emigración que tanto sufrió el pueblo. Finalizado el documento fue emitido días después en el programa que había por aquel entonces en la citada emisora, llamado "Costa Viva".

Pinche aquí y podrá escucharlas tal y como fueron emitidas en su día.

 

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