Casona Indiana

 

 

Este es sin duda el símbolo de Rinlo. Ordenada levantar por D. Inocencio Aguiar López (página de personajes) dónde antes estaba la antigua casa de Nepomucena, esta imponente construcción fecha del 1912. Su estructura se enclava en las típicas casas indianas de la época con superficies muy granes (ronda casi los 280 metros por planta) y de varias alturas, repartidas en planta baja, segunda, tercera y bajo-cubierta (ático). Además dispone de un mirador y un pequeño paseo por encima del tejado.

La altura de las habitaciones es variable dependiendo de la planta, va desde los 2,30 metros a los 3,30 que hay en la segunda por ejemplo.

Su penúltimo dueño, Domingo Soto García nos comenta que habitaciones propiamente dichas, tiene 7 en el toral de la casa pero que luego dispone de 15 subdivisiones más, algunas muy grandes como por ejemplo, una de la segunda planta que discurre por un lateral y que tiene sobre 72 metros cuadrados. También cuenta con dos servicios, un cuarto de baño y una cocina amplísima.

En su exterior, un patio de unos 360 metros cuadrados con dos garajes, un lavadero, un pozo y un hórreo. En su día, además tenía adjunto un pequeño chalet como residencia del servicio de la casa de unos 50 metros.

La historia del título de la propiedad, nace en D. Inocencio Aguiar. En vida, puesto que era soltero, la heredera era su ama de llaves Doña Amadora pero a la muerte de éste, ese derecho pasó a su sobrino y albacea, D. José Vázquez (José de Valería). D. José casa posteriormente con la criada de su tío y tiene descendencia. A la muerte de éstos, el edificio pasa a los hijos del matrimonio que años más tarde negocian su venta con Domingo Soto García; es el año 1972. El precio pactado suma 350.000 pesetas y la finca pasa a ser bienes gananciales del nuevo matrimonio.

En el año 2004 es vendida nuevamente pero en este caso, Rinlo ya pierde simbólicamente uno de sus estandartes pues los nuevos propietarios, no son nacidos en el pueblo.

Ahora está en fase de reconstrucción-transformación, dicen que para un hotel ¿...?

Curiosidades

De aquella, en el punto más alto de la casa y de Rinlo, desde dónde se dominaba todo el paisaje y todo el litoral, estaba situado el mirador como dijimos. Mirador de grandísima importancia pues allí alumbraba y dirigía a los marineros el primer faro con carácter privado de la costa cantábrica; en una casa particular y corriendo los gastos a cuenta del dueño.

Apuntar que a la muerte de D. Inocencio, su heredero se vio en la obligación de quitarlo ya que difícilmente podía con los gastos de luz del alumbrado. Mas una solicitud de los marineros del lugar, logró que la Diputación se hiciese cargo de los gastos eléctricos y éste siguiese funcionando.

(por Domingo Soto García)


 

Qué ver

 

Iglesia de San Pedro       Escuela Vieja       Antiguo lavadero y fuente de “Ariosa       Puerto       Cetáreas        Fuente de “Xuncos

Zona del río del “Pardo”       Un día de temporal